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viernes, 13 de marzo de 2015

Capitulo 5: La noche estrellada

Aquella noche, Peach se despertó con un grito, había vuelto a tener la misma pesadilla. Habiéndose calmado escuchó unos fuertes pasos aproximándose y pudo ver que Bowser entraba velozmente a su cuarto, con un gesto de preocupación y enfado.

¿Qué pasa? ¿Qué sucede? ¿¡¡¡Alguien te ha hecho daño!!!? Preguntó con furia. La joven lo tranquilizó y le dijo que no se preocupara, que solo había sido un mal sueño. Oh, y-ya veo. El Koopa se sonrojó por la vergüenza e incomodidad del momento. Discúlpame... yo... solo creí...

¿Qué yo estaba en peligro? Terminó de mencionar Peach. Ella tuvo que admitir que era muy dulce de su parte el que se preocupara por su bienestar.

Si, pero... ya veo que te encuentras bien. Será mejor que me marche.

¡Espera! ¿Podrías quedarte? aunque sea... por un rato. Él la observó perplejo. ¿De verdad ella quería su compañía? Pero ya que se lo había pedido tan cortésmente, se sentó en el borde de la cama. Entonces... esa pesadilla, ¿de que se trataba? Le preguntó con curiosidad e interés a la princesa. La joven Toadstool estaba a punto de decírselo, pero fue entonces que recordó que estaba hablando con el causante de sus pesadillas y escondió su rostro bajo las sábanas. Bowser estaba confundido por la reacción de la joven. En ese momento recordó algo y frunció el ceño. ¿Era sobre mí?

¿Cómo puedes saberlo? Preguntó destapando levemente su rostro dejando al descubierto su ojo derecho.

En una ocasión que la princesa Rosalina los visitó a tu castillo las escuché hablar sobre tus pesadillas recurrentes y trataron de encontrar alguna solución. Ella escondió su rostro nuevamente por la vergüenza. Lo lamento... yo...

Dime

¿Qué cosa?

Dímelo a mí.

La joven soberana del reino Champiñón se comportó reacia al principio, pero luego de pensarlo con más detenimiento decidió contarle sin omitir detalle alguno. Bowser escuchaba atentamente como eran sus pesadillas cada noche, y la manera en cómo lo describía le hizo sentir algo de tristeza en su interior. Entonces, ¿es así como me ves?

Yo... pues... yo. El Koopa comenzó a levantarse. Tal vez lo mejor sea que yo no esté aquí. Pero antes de que pudiera marcharse Peach lo tomó delicadamente de sus garras. ¡No! Por favor, yo... yo no sé porque continuo soñando con eso.

Bueno, soy un monstruo, es así de simple. El rey Koopa trató de zafarse del delicado agarre de la joven, pero ella no lo soltaba. Por favor, Bowser, no te vayas. No... no quiero estar sola. Él se volvió hacia ella con frialdad. No creo que sea buena idea que te haga compañía la criatura que te causa miedo en tus sueños.

Pero tú no eres la criatura de mis sueños, puede que se parezca a ti, pero no es el verdadero tú. Y... sería grato tener tu compañía. Cuando el la miró a sus ojos suplicantes, su frialdad se desvaneció. No podía dejarla sola en ese estado. Está bien, me quedaré contigo hasta que te duermas. Ella sonrió en señal de agradecimiento. No estoy segura si pueda volver a dormir.

Tal vez pueda ayudarte.

Pero, ¿Cómo...?

Antes de que pudiera acabar de preguntar él sacó un cetro mágico del interior de su caparazón, el cual era dorado y en la punta circular una gema de color verde. Al usar su magia ambos se transportaron sobre una nube por encima del bosque del Hoyuelo. Peach no pudo evitar preguntarle el por qué estaban aquí. 


Es una noche muy hermosa y despejada. Mencionó el rey de los Koopas a la vez que acomodaba su espalda sobre la esponjosa nube. Pensé que podríamos echarle un vistazo a las estrellas. Ella levantó la mirada hacia el cielo y asintió con la cabeza, dejándose caer a su lado. Son hermosas.

Si, lo eres. Murmuró Bowser. Peach levantó una ceja desconcertada ante el comentario del enorme Koopa. ¡Quiero decir...! Las estrellas, tal como dices... son hermosas. 

Ella soltó una pequeña risita y volvió su atención al cielo estrellado. El soberano del Reino de las Sombras en cambio, estaba mas interesado en ella que en las estrellas.

¿Sabes? Rosalina siempre nos visitaba para enseñarnos todo lo que sabía del cosmos. Nos sorprendía el como podía recordar el nombre de cada planeta, estrella y constelación. Todos y cada uno de ellos. Su sonrisa vaciló ante la idea de su amiga. Bowser percibió aquello y sabía que debía distraerla. Las estrellas son bastante aburridas cuando están atrapadas de esa manera, ¿no? Por suerte Kamek me enseñó un truco para hacerlas mas interesantes. Bowser usó una vez más su cetro y lanzó un enorme destello al cielo. La joven jadeó al ver que las estrellas se juntaban y formaban una princesa, claramente era ella. Bowser, tu prometiste que...

¿Qué? Yo dije que no iba a usar mi magia para ocasionar daño a tu Reino. Y no creo que al hacer esto le haga daño a alguien, ¿No lo crees?

Bueno, si, pero no creo que a Rossy le guste que juegues así con las estrellas.

Oh, ella lo comprenderá y apreciará que yo ponga algo de emoción esta noche con las estrellas. Además debes admitir que esto es impresionante.

Peach observó a su "Yo" hecha de estrellas y se sorprendió al ver que comenzaba a bailar y mientras lo hacia era rodeada por melocotones y corazones formados con otras estrellas. Bueno, debo admitir que... es hermoso.

Bowser se rió triunfalmente al apreciar que su sonrisa regresaba a su rostro. ¿Ves? La magia de los koopas puede ser muy útil.

¿Reorganizar las estrellas te parece útil?

Él sonrió y movió mas estrellas con el cetro para deletrear un mensaje. Los ojos de la princesa se abrieron hasta quedar del tamaño de platos cuando lo leyó: ¿Me amas? Marque Si o No. Por debajo se formaron dos casillas marcadas "Si" y "No".

Cuando se volvió hacia él se dio cuenta que tenía esa mirada emocionada en su rostro. Le entregó su cetro aun apuntando hacia el cielo. Luego de pensarlo lo tomó, marcó con él la segunda casilla y devolvió su cetro al Koopa. Bowser frunció el ceño y borró el mensaje antes de que alguna otra persona pudiera verlo. Peach lo miró con una expresión apenada. L-lo lamento... de verdad, es solo que yo.... no siento lo mismo por tí y....

No, está bien, no debes preocuparte. La calmó dulcemente, regalándole una sonrisa. Aún así ella se sentía mal por él. Ya lo había rechazado con anterioridad, pero por algún motivo, le dolía en ese momento.

Él se puso rígido al sentir un suave toque. Al bajar su mirada notó que Peach se acurrucaba en su pecho. Pero... estoy dispuesta a aceptarte como amigo.

¿Cómo amigo?

Claro, creo que es justo.

Él no sabía que decir al principio. Oh bueno.... yo nunca he tenido un amigo antes.

¿Nunca? Él asintió con su cabeza con una expresión dolida, y Peach al verlo así lo abrazó con ternura. Bueno, ahora tienes una amiga. Y lo lamento.

¿Por qué?

Me había equivocado contigo, no eres un monstruo. Cerró sus ojos y se acurrucó más sobre él. 

El Rey Koopa la miró con asombro, no podía creer que alguien como ella pudiera ser tan bondadosa con alguien como él. Incluso si ella no le había dado la respuesta que esperaba, la sola idea de tener una amiga hizo que so corazón se estremeciera. ¿Momento? ¿Él aún poseía un corazón?

Él aproximó su pata hacia ella con inseguridad y comenzó a jugar con su largo y rubio cabello. La princesa abrió sus ojos con sorpresa y lo miró. Él retiró su pata súbitamente, no sabía por qué de pronto se comportaba tan titubeante. L-lo siento, yo... ¿no te importa?

Ella lo observó por un momento y luego sonrió cerrando sus ojos. No, está bien. Adelante, siempre y cuando no vuelvas a hacerme cosquillas otra vez.

Él se rió entre dientes mientras se sentaba, apoyándose sobre su brazo. No te preocupes, amiga. Voy a ser amable. Sin perder ni un segundo de esta oportunidad, puso su pata en la zona superior de su cabeza y lentamente pasó suavemente sus dedos por su cabellera. Suspiró internamente al sentir la suavidad de su pelo y la princesa Toadstool a su vez se volvió a estremecer con su toque tierno. Abrió sus ojos exaltada al sentir esta vez que él empezaba a acariciar su espalda, pero pronto se relajó y los cerró de nuevo. Su tacto era tan relajante que incluso no pudo evitar dormirse profundamente. Al darse cuenta de esto el rey de los Koopas no sabía que hacer. No quería despertarla, por temor a arruinar el estado de paz en el que se encontraba. Incluso dormida era fascinante. Él podría observarla así para siempre, no se atrevía a moverla o dejarla sola. 

Por lo tanto acercó su cola a ella y la enroscó alrededor de su delgado cuerpo. Continuó apreciando su rostro, y sería lo último que vería antes de quedarse dormido igualmente.




Esa misma noche en el Castillo de Peach, Mario se encontraba en la biblioteca del castillo con muchos libros junto a él. Buscaba una forma de eliminar la barrera que rodeaba el Reino de las Sombras para poder rescatar a su adorada princesa. Por su aspecto se notaba que no había dormido en días. Peach.... debo salvarla.... si tan solo pudiera usar la nave espacial para ir con Rosalina y que ella me diga el método para romper esa barrera.... pero... mi dulce melocotoncito es la única... que puede activarla. Debo.... seguir buscando.

En aquel instante la puerta de la biblioteca se abrió y entró Luigi vestido con su pijama a rayas (verdes y blancas) sosteniendo una vela. Hermano, ven a dormir. Sé que estás preocupado por Peach y yo también lo estoy. Pero necesitas descansar, solo mírate, pareces un zombie.

Al no recibir respuesta de su hermano se resignó y se marchó para dormir un poco más en su habitación correspondiente del castillo.

Debo... salvarla. Peach... no me rendiré. Continuó hojeando un libro y así se mantuvo por el resto de la noche.  




lunes, 9 de marzo de 2015

Capítulo 4: El espejo maldito, un tiempo de calidad con la princesa



Bowser observaba desde el balcón de su recámara como ella cuidaba de sus nuevos arreglos florales y alimentaba a todos los animales que se le acercaban. Él se había distanciado, ya que su presencia aterraba a las criaturas. Además no quería que ella se diera cuenta que la contemplaba.

Estaba fascinado por la forma en que era capaz de dominarlos, calmarlos y acariciarlos. Incluso observó estupefacto como se acercaba con confianza a un Gao, especie perteneciente al Reino de Sarasaland similar a una esfinge y generalmente muy feroces. Sin embargo la princesa se había hecho amiga de uno.

¿Cómo lo hacía? ¿Cómo hacia que incluso la mas feroz de las criaturas se sintieran encantados con ella? Irónicamente, eso era lo que él pensaba de la joven en aquel instante: encantadora. Aquello le recordaba un poco a alguien muy especial para él.


En ese momento, en un gran espejo que se encontraba en la habitación del rey de los Koopas, apareció el reflejo de un koopa muy similar a Bowser, con la diferencia de que este era completamente marrón y mas grande. ¡Te estás convirtiendo en un bobo! ¡Y todo por esa princesita cobarde!

¡Padre! Exclamó el Koopa mirando al espejo. ¡No hables de ella de esa forma! Para explicar, hace muchos años después de que el padre de Bowser, Morton Koopa Sr. falleciera en medio de la guerra entre los Toads y los Koopas, le pidió a Kamek que encerrara su alma en un espejo para que pudiera aconsejar a su hijo cuando fuera necesario, mas que nada en casos en los que se comportara de forma débil. 

¡Ya ves! Tú incluso has caído tan bajo como para defender su "honor". ¿Y te haces llamar el Rey de los Koopas? Te has cegado por el amor igual a como lo hiciste por ella. Esa patética Koopa inundó tu mente con tonterías sobre el amor y la bondad. ¡Era igual a tu débil madre!

¡Eso no es verdad! Yo solo... Da la casualidad de que mi futura esposa... me parece atractiva.... ¿Tiene algo de malo eso?

¡Oh, vamos! ¡Tú solo te has "enamorado" de ella por que te recuerda a tu difunta esposa! Además de ella nunca has encontrado a nadie más que pueda "amarte". Incluso si tuvieras que empezar de cero, ¿Por qué ella? ¡Es decir, mírala!

Bowser observó una vez más de su balcón a la joven Toadstool. Si, ¿Y?

¡Ella es tan...! ¡SANTITA! ¡No hay ninguna pizca de maldad en ella! ¡Es tan...! ¡Tan....!

Perfecta....

Iba a decir nauseabunda, pero eso también funciona. ¡Es demasiado perfecta! ¡Tienes que cambiar un poco su apariencia! Tal vez si ordenas a ese inútil de Kamek que cambie su cabellera rubia por muchas serpientes horribles o algo así.

Tienes razón, padre. Ella es demasiado perfecta. Y tal vez eso es lo que la hace.... interesante.

El reflejo de Morton Koopa Sr. gruñó con furia. ¡Escucha lo que dices! ¿Dónde está tu orgullo Koopa?

¡Oh, cállate! Tomó una gran manta y cubrió el espejo con ella. Ya habiéndose desecho temporalmente del estorbo volvió su atención nuevamente hacia Peach. Tenía que estar mas cerca, pero él no quería asustarla. Así que revisó en su armario y sacó de ella una botella con un líquido extraño de color verde, la cual le dio kamek desde bebé. Esa poción le servía para convertirse en lo que pensara por un corto tiempo. Lo bebió e instantáneamente se convirtió en un ave de aspecto intimidante de plumas verde en la cabeza, alas y cola y el resto del cuerpo amarillo. Su cuello era largo como el de un buitre y aun poseía su collar con pinchos, además de que aún conservaba sus cuernos y su cabellera y cejas rojas.



Voló desde su balcón y se posó en una rama de un árbol que se encontraba a pocos metros de distancia de la princesa, ahuyentando a otras aves que allí se encontraban. Su sonrisa se ensanchó, ella sin duda era más interesante de cerca. 

No te muevas pequeño conejito, ya casi acabo. Dijo la joven con voz dulce mientras le esponjaba la cola al conejo. ¡Listo! el pequeño conejo saltó a los brazos de la princesa con alegría y ella río ante el gesto del animalito. El corazón de Bowser revoloteaba cuando la escuchó reír por primera vez. 

Si, yo también te echaba mucho de menos pequeño conejito. El conejo hizo gestos, como tratando de decirle algo a ella, y claramente lo entendió, ya que frunció el ceño. Oh, ya ves pequeño, hice un trato con Bowser y.... pues.... ahora debo vivir con él.

Los demás animales escucharon eso e hicieron ruidos frenéticos. La joven trató de calmarlos. Lo sé, lo sé, no se ve muy amable que digamos...

Bowser comenzaba a arrepentirse de haber traído a esas apestosas criaturas.  Pero no es tan malvado como pensábamos. Aquellas palabras ocasionaron que los ojos del rey Koopa se abrieran bastante. ¿Sería posible que ella no lo odiara, después de todo? ¿Podría ser que finalmente habría conseguido que ella lo quisiera? Los animales por su parte gruñeron y chillaron en señal de protesta. No, de verdad. Les aseguró la princesa. Después de todo él no me ha hecho nada malo, sin embargo... tengo que admitir que él aún me asusta un poco.... pero el haberlos traído aquí conmigo me hizo muy feliz.

A continuación la joven Toadstool comenzó a cantar junto a las aves que entonaban una melodía a modo de respuesta. Bowser cerró los ojos relajado por escuchar aquella dulce y melodiosa voz. Esa voz le recordaba a aquella Koopa de la que alguna vez se enamoró. La hubiera escuchado por todo el día de no ser porque el efecto de la poción se agotó, regresando a su apariencia normal, lo que provocó que la rama en la que estaba posado se resquebrajara. Al caer dejó escapar un rugido al impactar contra el césped, los animales se espantaron y dispersaron al oírlo. Peach chilló del susto y se volteó. Su terror se desvaneció cuando notó el estado del Koopa. ¡Santas estrellas! ¿Estás herido? Le preguntó ella, corriendo hacia él. El rey Bowser se estremeció al sentir que ella acariciaba amorosamente su pata. Oh, no te preocupes por mí, estoy bien. Le respondió para tranquilizarla al mismo tiempo que se levantaba.

Peach pudo divisar la rama rota a lo lejos. ¿Estabas espiando?

¡No! Bueno yo... si. Sonrió nerviosamente. Yo... no quería molestarte y... pues... lamento haber espantado a tus amigos animales.

Ella suspiró. Bueno, mientras tú te encuentres bien. Ahora al menos podrías ayudarme a alimentarlos. Hay demasiados y se está haciendo tarde. Señaló hacia el cielo, el cual se había vuelto mas anaranjado y rosado por la puesta de sol.

Claro que puedo encargarme de eso. Él mencionó que el hechizo de mayordomo mágico funcionaba también en las proximidades del castillo y ordenó que todos los animales tuvieran su ración diaria de alimento.

¡Ya está! Ahora, ¿qué tal algo de comer? El estómago de la princesa gruñó ante la mención de los alimentos, sonrojándose levemente. Ahora que lo pienso, no he comido mucho hoy.

 


Bowser rió levemente y ordenó que apareciera frente a ellos una manta de picnic, junto con una botella de champán y dos vasos. El soberano del reino de las Sombras le ofreció una copa a la que ella se encogió ligeramente. Oh, no gracias. Yo no bebo.

Ya lo sé. Mencionó con indiferencia. Descuida, es solo jugo de uva. Aún con su actitud sospechosa, la princesa aceptó la copa y tomó un pequeño sorbo. ¡Él había dicho la verdad! El Koopa, para iniciar una conversación, le preguntó si disfrutaba del jardín que él creó para ella. Peach asintió con una sonrisa, confirmándole que estaba contenta. Sin embargo ella miró hacia el cielo y le mencionó el hecho de que algunas aves trataban de volar lejos se detenían antes de topar con la barrera mágica. Oh, como bien sabes, esa barrera mágica es una mera protección. No es nada personal pero no puedo correr el riesgo de que se escapen o alguien venga a rescatarte. En tu caso tu solo podías entrar pero no salir al igual que tus pequeños amiguitos. Nada sale ni entra a no ser que yo lo ordene. La princesa al oír eso lo observó con ojos angustiados. Asi que... los animales... ¿Están atrapados como yo?

Al notar que su hermosa sonrisa desapareció, el Koopa se dio cuenta que había cometido un error y debía corregirlo inmediatamente. Sujetó suavemente su barbilla y levantó su rostro para que lo mirara diciéndole que se animara, que ellos ya están aquí con ella y para acabar le preguntó si acaso eso no era lo que mas importaba. La joven, todavía no sonreía, pero le respondió un tenue "Supongo". Bowser no se iba a rendir, él debía conseguir que ella sonriera una vez más, por lo que ordenó que frente a ellos apareciera un enorme pastel de melocotón, dos pequeños platos, dos tenedores y un cuchillo para cortarlo. La boca de Peach se abrió bastante. ¿Cómo sabes que me gusta ese sabor de pastel? Le preguntó. El Rey Koopa únicamente se limitó a decirle que en todos estos años, además de secuestrarla no tenía nada mejor que hacer que espiarlos y que era completamente natural que se enterara de ciertas cosas. Habiendo finalizado su explicación, sostuvo el cuchillo y rebanó un pequeño trozo de pastel para entregárselo a la joven. Ella sin demora sostuvo un tenedor y comenzó a comer su porción de pastel. Bowser se sintió muy contento al escucharla decir lo más fuerte que pudo que este era el mejor pastel de melocotón que haya probado jamás. Solo lo mejor para mi princesa favorita. Señaló él a la vez que igualmente empezó a comer su respectivo trozo. Peach se sonrojó pero luego lo miró con seriedad. 

¿Por qué estabas espiando de todos modos? ¡Quiero saberlo ahora mismo! El rey Koopa no sabía que responder en ese momento, pero luego de pensarlo le dijo que no espiaba, solo observaba y que después de todo ella era alguien interesante. Ella no articuló palabra durante unos segundos, miró sus manos y su cara se pus extremadamente roja. Y debo aclarar que jamás he mentido cuando te he dicho que eres hermosa. La princesa observó hacia otro lado, agradeciéndole aquel cumplido, para acabar diciendo que ella no era tan atractiva. El gran Rey soltó una leve risa por la modestia de su preciosa princesa, y la cubrió con más halagos. ¡Solo mírate! ¡Eres una belleza natural! Y eso es decir mucho viniendo de mí. Por lo general cuando observo algo muy bello lo aplasto o algo peor. Pero en serio, yo esperaría que alguien como tú estuviera acostumbrada a todo tipo de alabanzas. 

En realidad... no. La única persona que me decía esa clase de cosas era Mario. Pero por lo general, nadie más se fijaba en mí.

Oh, ya veo.

¿Qué cosa? Ella se volvió hacia él y notó que la contemplaba con una mirada traviesa y desconcertante en su rostro. Bowser, ¿qué estás...? Ella gritó frenéticamente cuando el koopa la atacó con un abrazo. No podía evitar patalear completamente exaltada. ¡Bowser! ¡Déjame ir!

¿Que sucede, querida? Se burló sin tener intenciones de soltarla. ¿No es suficiente atención la que te estoy dando?

N-no, yo... Su voz se desvaneció cuando sintió que él recorría su espalda delicadamente con su garra. ¡¡¡N-Noooooooooo!!! ¡Deja... de hacer... eso! ¡Ajajajaja! ¡¡¡Me haces cosquillas!!! ¡Ajajajajaja!

¿De verdad? ¿Entonces qué sucedería si hago esto? Se apartó de la joven y para su sorpresa comenzó a hacerle cosquillas en su vientre. Ella no pudo evitar reír mucho más fuerte que antes. ¡Bowser, por favor! ¡¡¡Ajajajajajajaja!!! ¡¡¡Basta!!!

¿Estás segura? Porque tal parece que lo estas disfrutando, jeje. Esta era la primera oportunidad que él tenía de escuchar aquella hermosa risa tan de cerca y fue cautivante.

¡¡¡Jajaja!!! ¡Por favor! ¡Tengo que...Jajaja terminar mi pastel! El Koopa al no poder negarse a su petición se detuvo en seco, dándole un tiempo para que recuperara el aliento y la soltó para que pudiera acabarse su pastel. Para sorpresa del Koopa, Peach se abalanzó sobre él. Espera, ¿que estás...? ¡¡¡AJAJAJAJAJAJAJA!!!

Peach estaba usando sus delgados y suaves dedos para hacerle cosquillas en venganza por lo anterior. No obstante, ella no tenía la ventaja de tamaño. El enorme reptil la sujetó suavemente en sus brazos antes de que ella lo torturara aún más. ¡Buen intento, pequeña cosita retorcida! Exclamó riéndose de una forma divertida. Que esto te sirva de advertencia. Aquí yo soy el único torturador de cosquillas, ¿Entendido?

La joven soltó una pequeña risita ante la expresión del rey de los Koopas, nunca lo había visto de esa manera. Era completamente diferente a la visión del "Monstruo" que ella conocía. Comprendo.

Inmediatamente la bajó con suavidad. ¿Sabes? Deberías reír mas a menudo. La risa te hace bien. La pricnesa Toadstool al escuchar aquel comentario proveniente del rey Bowser, se sonrojó con más intensidad que en las anteriores ocasiones y pronto se dio cuenta que era la primera vez que reía desde que vivía en el Reino de las Sombras. 

Habiendo terminado de comer, Peach se sentía cansada. Ella no había podido dormir por todo lo que había sucedido, por lo que se despidió de Bowser, quien la verdad también se sentía cansado. El rey de los Koopas le deseó dulces sueños a la princesa y ambos se marcharon a sus respectivos castillos. Cuando Peach entró a su habitación se miró unos instantes en el espejo que había allí. Tal como había dicho antes, nadie más que Mario la había llamado hermosa antes y por alguna razón se sentía bien de que alguien más pensara eso de ella, aún siendo la criatura que la ha raptado y querido conquistar su reino todos estos años. Habiendo acabado de mirarse, se puso su pijama y se tendió en su cama, acurrucándose en las sábanas. Pero inmediatamente se dio cuenta que a Bowser se le había olvidado hacer su pregunta aquella noche. De todos modos no le había dado mucha importancia, esté había sido uno de los mejores días de su vida. 




lunes, 2 de marzo de 2015

Capítulo 3: Discusión, reconciliación y un hermoso presente

Pasó una semana desde el primer día de Peach en su nuevo castillo. Todos los días cenaba junto a Bowser, la mayoría de las ocasiones teniendo que soportar los deplorables modales del Rey Koopa, quitándole el apetito. También recibía muchos presentes de parte de él: Joyas, vestidos, accesorios, la mayoría hermosos pero la princesa conocía las verdaderas intenciones del reptil. Y todas las noches después de la cena le hacía la misma pregunta: "¿Te casarías conmigo?" y la respuesta de la joven siempre era un: "No"

Incluso todas las noches tenía una pesadilla recurrente. 




Ella se hallaba en un frondoso y tétrico bosque. Los árboles del lugar parecía que la observaran y acosaran. Muy aterrada corría y corría deseando encontrar la salida, al mismo tiempo que huía de algo que la acechaba. No fue hasta que le ganó el cansancio que aquel hostigador la atrapó. No era otro mas que Bowser, con la diferencia que este era mucho más monstruoso que el original. Sus púas y cuernos eran increíblemente enormes, sus garras afiladas cual navajas y sus ojos, hubiera deseado no verlos jamás, eran fríos, aterradores y sangrientos. Aquel temible monstruo la capturó entre sus zarpas aproximándola a su rostro. Peach... muy pronto.... tú serás mía.... solo mía.... ¡¡¡MÍA Y DE NADIE MÁS!!! 




La princesa horrorizada, temblaba del miedo a causa de la apariencia y el tono de voz atemorizante que la criatura poseía. Sentía que era su fin debido a que Bowser lamía lujuriosamente sus mejillas con su bífida y repugnante lengua, saboreándola en el acto. ¡Basta! ¿Por qué me haces esto?

No obtuvo respuesta alguna y únicamente tuvo la fuerza de abrir uno de sus ojos. No pudo moverse debido al horror que experimentó al notar que el enorme y monstruoso Koopa abrió sus fauces muy cerca de ella, dispuesto a devorarla. Y siempre que eso estaba a punto de suceder, despertaba sudada y aterrada por lo traumante que era aquella pesadilla. Sin embargo una noche la pesadilla fue interrumpida justo antes de que ese maligno Bowser la capturara. Un misterioso haz de luz emergió de los cielos, atravesando el pecho de la criatura, desintegrándolo completamente. Peach se sintió anonadada ante el extraño suceso y se sobresaltó al escuchar detrás suyo una voz familiar. Cuando se volteó notó que era su mejor amiga, Rosalina. 







No te asustes, querida amiga. Solo he venido a ver como te encuentras. No debes decirme nada, ya lo sé. La joven Toadstool se aproximó ante la princesa de los astros y le preguntó que hacia en sus sueños. Rosalina le recordó que ella podía visitar de vez en cuando los sueños de otras personas o criaturas e intervenir si lo creía necesario. Ya sabes lo que debes hacer, no te rindas tan fácilmente, amiga mía. No debes temer, los espíritus estelares te protegerán. Hasta pronto princesa Peach, es hora de despertar. Ella agitó circularmente su varita y una intensa luz rodeó a la joven princesa.

Peach por fin había despertado no tan aterrada como en noches anteriores. El temor que la invadía se había esfumado por unos instantes, al menos hasta que escuchó a alguien llamando a su puerta. Ella, a pesar de que sabía perfectamente quien era el que llamaba a su puerta, educadamente preguntó quien era.




Soy yo, mi hermosa Peach, tu elegante caballero en brillante armadura. Traigo un hermoso ramo de flores y chocolates como regalo para la mas preciosa princesa del mundo. Bowser, tal como había mencionado, estaba vestido con una armadura de color morado muy brillante y, para mantener la elegancia según él, un monóculo en su ojo izquierdo. 

¡No quiero nada! ¡Márchate ahora mismo! Le gritó Peach desde su habitación, en estos momentos no quería la compañía de alguien como él. Bowser se sintió indignado de que ella fuera capaz de echarlo como si fuera una criatura desagradable. ¡ABRE INMEDIATAMENTE ESA PUERTA, O LA TUMBARÉ!

¡Pídelo de una manera mas amable! ordenó la princesa, aun con su tono molesto.

Agh, te voy a.... El Rey de los Koopas respiró profundo y contó hasta diez para calmarse. ¿Serías tan amable de abrir la puerta, por favor? Susurró de mala gana.

¡Perdona, no te escuché!

Dije, si podrías ser tan amable de abrir la puerta, por favor. Repitió esta vez fingiendo un tono de amabilidad.

¡No eres sincero! ¡No abriré la puerta!


Bowser ya había perdido la paciencia, mágicamente se quitó su armadura y sin pensarlo dos veces abrió la puerta de un solo golpe y se abalanzó sobre Peach, acorralándola en su cama. ¡Ya me cansaste! ¡Recuerda que yo soy el señor de estas tierras y aquí se hace lo que yo ordeno! Bramó el Koopa, completamente furioso, al mismo tiempo que sostenía firmemente las muñecas de Peach.

La joven se agitaba con fuerza tratando de liberarse del agarre bestial del Koopa. Y no solo eso, adquirió también la suficiente valentía para defenderse con palabras. ¡Tú no eres mi rey! ¡Además solo estoy aquí por mis súbditos, no es por nada más! ¡Nunca acepté obedecer tus mandatos egoístas ni aceptar ser tu esposa! Y por último, la princesa logró zafarse del agarre de Bowser y le ordenó, levantando la voz, que la dejara sola.

¡Bien! ¡Te dejaré sola! ¡Pero esta noche no cenarás!

¡Por mí esta bien! ¡No quiero tener que volver a comer con una bestia maleducada como tú! ¡Además puedo pedir lo que quiera incluso comida para desayunar, almorzar y cenar aquí mismo!

Bowser, al escuchar eso, se arrepintió de haber hecho que Kamek realizara el hechizo que permitía que cualquiera; en este caso él y Peach, pudiera pedir lo que quisiera sin importar el lugar ni las circunstancias en las que se encontraran.

¡Muy Bien! ¡Pues quédate aquí para siempre!

¡Bien!

¡Bien!

¡Por mí esta bien!

¡PARA MÍ TAMBIÉN! Bowser salió de la habitación de Peach y cerró las puertas dejándolas con cerrojo. Se dispuso a marcharse malhumorado pero no pudo evitar escuchar a Peach sollozar. Ella se había aguantado las lágrimas desde que él entró y comenzaron a discutir. 


Al oírla llorar de esa forma, su ira se desvaneció y se transformó en una sensación que hace mucho tiempo no experimentaba: remordimiento. Se alejó del cuarto y en la planta baja del castillo se puso a pensar.

¿Cómo puedo ganarme su corazón? ¡¡Se pone tan difícil!! ¡¡¡Agh!!! ¡¡¡ME DAN GANAS DE...!!! Pero... tal vez fui muy duro con ella.... Espera, ¿que cuernos estoy diciendo? Tal vez.... necesite.... un consejo.... recuerdo que hace tiempo ordené a Kamek construir una réplica exacta de cohete que esa tal Rosalina le dio a Peach y a sus amigos para poder atacarla y así volver a conquistar el universo.... Pero ahora.... no estoy seguro.... no tengo mas opción.

Así Bowser se encaminó hasta el sector mas recóndito del reino de las Sombras, y allí estaba la nave espacial. Kamek le dijo que funcionaba igual que la nave de la princesa, por activación de voz, pero en este caso solo funcionaría la voz de él. Cómo era un método muy sencillo, no tendría problemas.  Ordenó a la nave que abriera la puerta y cuando lo hizo entró al cohete, llegó hasta la sala de mando ordenando que comenzara la cuenta regresiva para despegar.

Mientras tanto, en el Planetarium, Rosalina estaba limpiando todas las salas, recámaras y demás sectores de su hogar con ayuda de los Lumas. Se detuvo en seco al oír que alguien llamaba a la puerta.

¿Visitas? ¿A estas horas de la mañana? Se aproximó hasta la puerta y sin dudarlo ni un minuto la abrió entrando como Mario por su casa el mismísimo Rey Bowser Koopa. 

¡Buenos días, princesa Rosalina! No vine aquí a charlas, solo vine a pedir consejos.




Oh si, las estrellas me dijeron que vendrías pero no tan pronto. Ven, te serviré una taza de té y hablaremos.

Ah, no, que yo ya conozco perfectamente ese truco para ver la "fortuna" de uno con las hojas de té y yo no le voy a eso.

Rosalina al ver que no le era de interés saber su fortuna con las hojas de té tomó una de sus manos, para sorpresa de Bowser y las observó detenidamente. Ya veo, estás teniendo problemas últimamente. Incluso lo he confirmado con antelación con los astros.... tu vida está llena de problemas y....

¡Oye, ya! ¡Que yo no tengo problema alguno! Gritó apartando fuertemente su mano del agarre de la princesa de las estrellas.

¿Estás seguro? ¿Acaso no tienes problemas con.... la Princesa Peach?

¿¡Pero cómo cuernos puedes saber eso!?

Ya te lo he dicho, los astros me lo han contado. Pero lo que no me han querido decir es que te preocupa. Dímelo, puedes confiar en mí.




Grr, si no hay remedio. ¡Lo que me preocupa es que no sé como complacer a Peach! He sido amable con ella: Le di un hogar casi similar al suyo, le di de comer, le regalé flores y chocolates. Sin mencionar joyas, vestidos y demás accesorios. ¿No crees que ya he sido muy atento con ella?

Mmmm... ¡Estás seguro de que has sido completamente amable con ella? Además Peach no es de las chicas que gusta de recibir solo halagos, flores y demás regalos materiales. Ella es más una chica amable, amorosa y maternal. Además las estrellas me dijeron que no has sido muy cordial con ella, sobre todo porque la has estado presionando para casarse contigo. 

¡Oye, oye, ya basta! ¡¡¡Y dile a tus amiguitos estelares que dejen de espiarnos!!!

Yo no soy la que los controla, ellos solo me dicen lo que ven.... Y si, te has portado como un ogro con ella o al menos eso es lo que me han dicho.

Bowser se sintió dolido al recordar lo que sucedió hace unos instantes ademas de escucharla llorar después de la pelea. Bueno.... hace poco nos peleamos y.... lo acepto. Fui muy grosero con ella.

Podrías empezar disculpándote con ella.

Pero mis disculpas suenan tan falsas.... Mejor regresemos al anterior tema.... ¿Qué debería regalarle para que me quiera?

Piénsalo tú mismo. Debes saber algo que le interese a ella. Quizás algo que cambie su tristeza en alegría. Al acabar de hablar recibió una taza de té que le traía un Luma y bebió un poco para aclarar su garganta.

¿Y cómo quieres que lo sepa? Ni que supiera que a ella le gusta pasar tiempo cuidando las flores y plantas de su jardín acompañada de unos molestos animalitos amigos suyos, además de alimentarlos y.... ¡Un minuto! ¡Eso puede funcionar! Tomó las manos de Rosalina, agradecido. Muchas gracias, princesa estelar. Debo marcharme inmediatamente, adiós. Muy contento abandonó la morada de la princesa y retorno a su nave para así lograr volver al planeta champiñón. 

Rosalina observaba como la astronave de Bowser se alejaba cada vez más y más del Planetarium. Pude haberlo transportado yo misma a su hogar. Supongo que no importa, cada quien viaja como quiere. Y al ya no tener nada más que hacer por el Rey de los Koopas, retomó sus actividades de antes que él llegara.

En el nuevo Castillo de Peach, ella aún lloraba en su cuarto, lamentándose de su cruel destino. Debía soportar los maltratos y humillaciones que Bowser le hacía pasar. Solo pensó en una idea, huir, pero sabía que era imposible con aquella barrera, además aunque lo lograra el Rey Koopa volvería a azotar su reino con las mismas calamidades de hace una semana o quizá peores. Ella ya no podía controlar su llanto, tanto así que sentía que se ahogaría en sus propias lágrimas tarde o temprano.

Lo que más le molestaba es que Rosalina estaba equivocada, Bowser es y siempre será un monstruo sin corazón, incapaz de sentir amor por alguien. En medio de sus pensamientos un ligero golpe en la puerta la sobresaltó. 

Peach, ¿se puede pasar? Preguntó suavemente Bowser.

¡No! ¡Vete! Gritó la joven, hundiendo su rostro en la almohada. El Rey de los Koopas maldijo en silencio, pero luego respiró hondo para calmarse. Y-yo.... yo... yo venía.... a pedirte... una dis.... una disss.... una disssss......

Perdona, ¿qué?

Quería decirte que yo lo ssssssssssieeeeeeeeen..... 

No te escucho.

Lo.... ¡LO SIENTO! Aquellas palabras llamaron su atención. Esa debía ser la primera vez que él pronunciaba esas palabras. Fui muy grosero contigo y.... no debí tratarte así y lo lamento.

Si, lo fuiste. Pero la verdad es que no creo que en verdad lo lamentes.

No me sorprendería si no me crees pero.... al menos te dejaré abierto por si deseas salir. Bowser quitó los cerrojos que puso en las puerta de la habitación. Adiós Peach y... ya no te preocupes... ya no te molestaré nunca más. Se dispuso a marcharse y dejar sola definitivamente a la princesa. Sin embargo apenas dio tres pasos escuchó que se abrían las puertas y notó que Peach se asomaba levemente por ella. Espera, ¿de verdad lo lamentas?




Pues.... si... ya sé que es difícil de creer pero... es la verdad. La princesa contempló fijamente los ojos de Bowser y por primera vez pudo notar la sinceridad y el arrepentimiento en sus ojos. Está bien, acepto tus disculpas.... sin embargo.... yo también debo disculparme... tampoco me porté muy bien contigo.

¡No, no digas eso! ¡Yo soy el único culpable! Me porté como un ogro... ya ves que... saber como actuar en este tipo de situaciones no es sencillo para mí.... Pero... siento que una disculpa no es suficiente.... quiero que... seas feliz. Y haré lo que sea para que eso suceda. Por lo tanto quiero compensarte dándote.... un obsequio de perdón.... pero primero... debes cerrar tus ojos.

Ella arqueó una ceja, pero lo obedeció y él hizo un gesto con la mano para asegurarse de que ella no veía nada. Sonrió emocionado, le tomó ambas manos delicadamente y la llevó hasta la puerta de salida.

La joven Toadstool no sabía que esperar, ella se sorprendió por la ternura con la que el Koopa sostenía sus manos. A la vez trataba de mantener el equilibrio mientras caminaba a ciegas, más su toque le aseguraba que si ella se tropezaba él la atraparía. Sintió una leve brisa mientras salían al exterior, respiró hondo, ya que era su primera cantidad de aire fresco en el día. 

¿Ya puedo abrirlos? Preguntó con mucha curiosidad.

Él le respondió que esperara un poco más llevándola con cuidado aún sosteniendo sus pequeñas y delicadas manos. ¡Muy bien, ya puedes abrirlos! 




Peach abrió sus ojos y lo que vio la dejó sin habla. Los jardines que rodeaban su nuevo castillo estaba repleto de animales y criaturas que le hacían compañía cuando cuidaba sus jardines. 




Pedí a Kamek que transportara a todos tus amiguitos que te hacían compañía cuando hacías tus labores en el jardín. Así no les haría daño la barrera... la razón por la que mandé a construir unos jardines aquí era para que te sintieras en casa. Pero te faltaba algo, la compañía de todas estas... criaturas que por allí pasaban. Y eso no es todo, también ordené a mis secuaces a plantar más árboles y arbustos, y por último que construyeran madrigueras para algunos de ellos. Y oh, si, personalmente construí esto. La llevó hasta una extraña maquina que tenía muchos recipientes en ella con comida para animales. Sé lo mucho que te gusta alimentarlos, así que construí este dispensador de comida que trae consigo todo tipo de alimentos para cualquier animal.

Yo... realmente no sé que decir.

Pues... con un simple "gracias" me quedaría satisfecho. De pronto la joven princesa hizo algo inesperado. Se abalanzó sobré el Koopa regalándole un dulce y amoroso abrazo. Él tensó su cuerpo y abrió sus ojos sorprendido ante su toque. Ninguna criatura o persona lo había abrazado así durante mucho, mucho tiempo. Dicho gesto le traía recuerdos.... del pasado.

¡Es lo más maravilloso que alguien haya hecho por mí! Exclamó, totalmente feliz y emocionada. ¡Muchas, muchas gracias!

Él bajó la vista para observarla, finalmente había conseguido lograr que ella sonriera. Era lo que más deseaba ver en todos estos días: Una verdadera sonrisa en aquel hermoso rostro. 

Su corazón había comenzado a latir con mucha fuerza, tal vez por primera vez en milenios.

Lentamente, pero con algunas dudas, envolvió sus brazos delicadamente alrededor de su pequeño y frágil cuerpo para finalmente murmurar un leve y afectuoso: "de nada"



   




martes, 24 de febrero de 2015

Capítulo 2: La decisión de la princesa, una propuesta idecorosa

Peach sabía que debía marcharse sin que nadie se diera cuenta, por lo que, aprovechando que era la única que se encontraba despierta en el castillo se bañó, se vistió, empacó todo lo necesario en una gran maleta rosa, después de todo... ella se iría para siempre. Las palabras de Rosalina aún resonaban en su cabeza. Pero ella no iba para curar las "heridas" del Rey de los Koopas. Sus únicos motivos eran salvar el Reino, además de la curiosidad por saber si alguien lastimó a Bowser para que se volviera mas malvado de lo que era antes desde bebé.

Ya estaba lista para partir, solo hacia falta algo. Tomó una hoja de papel y un lapiz para escribir una nota. Al terminarla salió de su habitación, se dirigió a la puerta del cuarto en donde se hospedaba Mario y pasó la nota por debajo de la puerta. Ella caminó hasta la puerta principal de su castillo, cerciorándose de que nadie estuviera observándola. La abrió con cuidado para no despertar a nadie, salió y con el mismo cuidado con el que abrió la puerta, la cerró. Ya fuera del castillo inició su fuga secreta y corriendo apresuradamente se alejó, sin notar que un Yoshi que por allí pasaba la miraba curioso.

Dentro del castillo, Mario comenzaba a despertar. Debido a que él es muy rápido en las mañanas se levantó de golpe y se disponía a dirigirse a los baños del castillo. Sin embargo, no pudo evitar notar algo cerca de su puerta, una nota. Guiado por la curiosidad la levantó, la desdobló y empezó a leerla.




'Querido Mario:

Lamento decirte esto, pero he decidido ir a vivir con Bowser por el bien de los habitantes de mi Reino. Era la única manera, pero a pesar de todo siempre te amaré. No me sigas, no vengas por mí, estaré bien. 


Por siempre tuya,
Tu querida princesa Peach

P.D.: Te dejaré a cargo del Reino, eres el más calificado para dirigir a los Toads, cuídalos mucho por favor, especialmente al Maestro Kinopio, y dile que no se preocupe por el bien de su salud'

Al acabar de leer la carta no podía creer que su hermosa princesa se haya marchado directo a las garras de ese monstruo. No podía dejar que cometiera ese error, por lo que despertó a Luigi y a Daisy, la que por cierto le propinó una paliza al fontanero por despertarla tan súbitamente, les explicó todo y les pidió que lo acompañaran para detener a Peach. Salieron del castillo como de rayo y en los jardines lograron avistar a un Yoshi que caminaba por los alrededores, posiblemente en busca de fruta.

Disculpa, ¿has visto a una hermosa joven de cabellera rubia y larga y vestida completamente de rosa? Para mas señas trae puesta una corona dorada con zafiros y rubíes incrustados en ella. Le preguntó al Yoshi nada más acercarse a él.

Te lo diré, pero primero dame algo de fruta, por favor. Exigió, no muy amablemente el dinosaurio verde al fontanero. Mario iba a explicarle que ya no tenían fruta debido a la invasión permanente de plantas piraña, pero en ese preciso instante Luigi se acerca y le da de comer una fruta. Mario, furioso, le preguntó a su hermano que desde cuando tenía esa fruta. El fontanero de verde le respondió que la estaba guardando para emergencias. 

Al fontanero rojo le dieron ganas de matarlo pero debía centrarse en lo más importante. Le preguntó nuevamente al Yoshi si había visto a la joven que le describió al inicio. El dinosaurio asintió e indicó que se fue en dirección al Reino de las Sombras. Con la rapidez de un rayo, el trío emprendió su persecución para detener a Peach de su "mala decisión".

En el temible Reino de las sombras; el cual tenía ríos de lava por doquier, chomp cadenas custodiando algunas zonas de dichas tierras, un cielo completamente nublado por las cenizas volcánicas y que, como recordaran, estaba rodeado por una barrera mágica, se encontraba Bowser, esperando pacientemente a su amada Peach. Él sabía que ell haría lo que fuera por salvar a su reino de la desgracia como cualquier soberano. Esperó y esperó y esperó. Pasadas unas horas pudo divisar a lo lejos a una hermosa mujer que cargaba una maleta rosa y además poseía una larga y hermosa cabellera rubia. El Rey de los Koopas pudo reconocerla aun estando lejos, era su adorada princesa, con la que se casaría y serían los soberanos supremos de todo el reino. Peach por su lado, se acercaba más y más hasta llegar cerca de la barrera. Al otro lado la esperaba el malvado Bowser.




!Vamos, entra! !Te he estado esperando! Exclamó Bowser al notar que ya tenía bastante cerca a su "presa". Sin embargo la princesa no se movió, se limitó a quedarse en el sitio donde se había detenido. Bowser, furioso, le exigió que entrara ahora mismo. ¡Primero debes jurarme que cumplirás tu promesa y retirarás las plantas piraña de mis jardines y de las cosechas de mis Toads! !Y detén los terremotos!

Bowser ya estaba perdiendo la paciencia, pero sabía que debía cumplir su palabra si quería que la princesita viviera con él toda su vida. Ordenó a Kamek que deshiciera el hechizo y el rápidamente fue hasta la Ciudad Champiñón exterminando a la plaga y deteniendo los continuos terremotos. ¿Contenta? ¡Ahora cumple tu parte del trato o haré que Kamek vuelva a plantarlas y que el reino sea devastado nuevamente por esos terremotos!

A la joven aún le desagradaba la idea de vivir con el horrible reptil que la ha secuestrado todos estos años, pero una promesa es una promesa. Pero en el instante en que decidió traspasar la barrera escuchó unas voces familiares que la llamaban.

¡Peach no lo hagas! Gritaron a la vez Mario, Luigi y Daisy, que se aproximaban a la joven princesa. El rey Koopa estaba furioso por la inoportuna llegada de esos tres que venían a arruinar su plan. Mario era el que más deseos tenía de que su hermosa novia regresara con él al Reino Champiñón, la tomó de su brazo delicadamente y se disponía a escoltarla. Sin embargo ella no se movió, extrañando al fontanero, su hermano y a su prima Daisy.

Lo lamento Mario, no puedo regresar. Debo hacer esto... por el bien no solo de mis súbditos.... sino también por el de ustedes. Mario quedó en shock por las palabras de su amada princesa. No podía creer que ella dijera esas cosas, sobre todo tomando en cuenta todo el mal que les ha ocasionado el malvado Rey Bowser. Luigi y Daisy estaban igual de consternados.

Cálmense, yo estaré bien, se los prometo. Mario, debes ser fuerte y dejar que yo haga esto. Luigi, cuida bien de tu hermano y cálmalo cuando haga falta. Daisy... yo... tú... has sido una buena amiga... mi única prima.... y me conoces mejor que nadie, y sabes cuando yo he tomado una decisión. No espero que entiendan.... pero les pido que confíen en mí. Al trío, tristemente, no les quedaba mas opción que asentir a lo que Peach les había dicho y Mario la soltó para que fuera con su archi-enemigo.

La joven Toadstool le dio un tierno beso de despedida en los labios a su novio y procedió a traspasar la gran barrera del Reino de las Sombras, reúniendose con su captor voluntariamente. Bowser, por su parte, sostuvo el brazo de su ahora permanente prisionera al mismo tiempo que se mofaba de sus enemigos que lamentaban la pérdida de su estimada amiga. Mario, Luigi y Daisy, sin poder hacer ya nada, decidieron entristecidos regresar al Castillo de Peach.

El Rey de los Koopas, alegre por su finalmente merecida victoria, cargó a Peach y se encaminó hasta una enorme montaña en la que se divisaba a lo lejos un castillo. Finalmente al alcanzar la cima, Peach miró con asombro aquel castillo y sus alrededores. El Castillo era exactamente igual al de ella, de un fino color blanco, con la punta de las torres de color rosa y una gran puerta de entrada hecha de madera. La única diferencia era que en lugar del símbolo de un champiñón arriba de la puerta, estaba dibujada la cara de Bowser. Lo que más la sorprendió era que incluso el castillo poseía unos jardines idénticos a los de su hogar. Cerca de allí se hallaba un lago cristalino. Encontré esta enorme montaña hace tiempo, tenía el espacio idóneo para todo esto que ves. Le pedí a Kamek que cosntruyera una réplica exacta de tu castillo aquí, incluyendo los jardines y aquel lago que ves. Pensé que asi te sentirías en casa.




Peach no sabía que sentir en ese momento, si gratitud por el gesto del Koopa o inquietud al saber que él conocía su castillo como si fuera de él. Pero ya que le habían enseñado a ser educada y agradecida desde pequeña, sin importar las circunstancias, únicamente se limitó a susurrar un leve: "Gracias"

¿Solo un "gracias"? Bueno, como quieras. ¡Entremos de una vez! Y una vez dicho eso entró aun cargando a la joven princesa llevándola hasta el comedor. Dicha estancia era similar a la de su castillo, con la diferencia de que entre todas las sillas que habían se encontraban dos mas grandes. Una de color rosa con una corona dorada dibujada en el respaldo y la otra mucho mas grandes con cuernos en los bordes del respaldo. Bowser bajó delicadamente a la joven y la llevó hasta su silla invitándola a sentarse. ¡Es hora de comer, querida! Este castillo tiene algo muy especial, por cierto. Solo tú y yo podemos pedir cualquier cosa y aparecerá instantáneamente en el sitio donde te encuentres.... permíteme enseñarte.... ejem.... Quiero un plato con mucha carne para la princesa Peach. Y con aquella petición del rey, frente a Peach aparecieron muchos platos llenos de filetes, piernas de pollo, lomos de vaca y muchos alimentos de carne.

Esto... eres muy amable, pero... yo soy vegetariana. Explicó nerviosa, pero tratando de no sonar descortés. ¡Ups, mi error! Lo había olvidado completamente. Bowser movió los platos con carne hasta el lado de la mesa donde se encontraba la silla mas grande, que evidentemente era la que el Rey Koopa usaría posiblemente para hacerle compañía o comer junto a ella. Al mover los platos a su sitio de la mesa ordenó que frente a Peach aparecieran platos con ensaladas, arroz, papas, entre otros alimentos de origen vegetal. Por último el temible rey se sentó en su silla y ordenó a la princesa que comenzara a comer. La joven Toadstool se limitó a tomar un tenedor para comer un poco de lo que tenía frente a ella, pero no evitó notar los deplorables modales del Koopa para comer. Devoraba los alimentos como si fuera un animal salvaje, aunque era claro que técnicamente eso era él precisamente.

El enorme reptil hizo una pausa de su "refinada" merienda y contempló a la joven. Peach, ¿Por qué no comes? ¿Acaso no te gusta o... es por el hecho de tener que comer junto a mi? Peach ante la intimidante voz del rey de los Koopas solo pudo decirle que nunca había visto tantos platillos deliciosos frente a ella y comenzó a comer educadamente las ensaladas y demás alimentos que Bowser le ofrecía. Al ver que su bella "futura esposa" finalmente probaba bocado, continuó devorando los restos de carne que tenía frente a él.

Mucho más tarde Bowser ya había acabado toda su comida, dejando en los platos únicamente huesos y pequeñas migajas, a diferencia de Peach que dejó mucha de su ración de alimentos. El rey molesto le exigió una explicación de porque no había comido todo. La princesa aterrada, le respondió que ya se sentía satisfecha y que solo quería dormir.

El gigantesco rey no le creyó al principio, no obstante optó por seguirle el juego.  Muy bien, tu habitación está exactamente en la misma planta que tu castillo. Pero..... antes de que te marches.... todos los días te haré una simple pregunta, y no cesaré en preguntarla hasta que me respondas lo que quiero escuchar. Peach ya no aguantaba estar ni un minuto más con su captor, pero se atrevió a averiguar que clase de pregunta era. Bowser sonrió de un modo siniestro, listo para hablar. ¿Te casarías conmigo?

La princesa casi se cae de la silla por la impresión que aquellas palabras le ocasionaron. Sabía perfectamente que él estaba obsesionado con ella y deseaba casarse con ella a como de lugar. No quería decirle que si, ya que so corazón ya pertenecía a Mario, pero temía que si le contestaba un no se enfadaría bastante. Luego de pensarlo unos instantes se armó de valor y le respondió, o mejor dicho le susurró un tembloroso "No". Al percibir que Bowser no reaccionaba temió lo peor, pero para sorpresa de ella el rey Koopa se levantó de su silla sin hacer nada. Puedes marcharte, ya es muy tarde. Quiero que descanses mi preciosa princesa. Lentamente Bowser abandonó la habitación, dejando sola a una consternada Peach. Habiéndose recuperado del susto, sin demora se levantó de su silla y corrió a su habitación. Tal como le había dicho Bowser, se encontraba en el mismo sitio que en su propio castillo. Habiendo entrado, corrió hasta su cama desplomándose sobre ella y por último pudo derramar lágrimas, tanto de tristeza como del miedo que estaba soportando desde que llegó y así duró varias horas hasta que se durmió por el cansancio.

Por su lado Bowser regresó a su castillo y caminó a su cuarto ignorando la típica bienvenida que le daban sus súbditos cada vez que llegaba. Habiendo entrado y cerrado las puertas de su recámara, destrozó muchas de sus cortinas y muebles encolerizado. ¡No lo puedo creer! ¡Después de lo amable que fui con ella, se atrevió a responderme un "NO"! ¡Mis planes están fracasando! Uf, cálmate, cálmate.... muy pronto ella deberá contestarte un "si" y cuando eso ocurra, todo este mundo será mío, ¡¡Bwajajajajaja!! Si, después de todo.... Ella se quedará a vivir aqui.... por siempre.... ¡Y PARA SIEMPRE! ¡BWAJAJAJAJAJAJAJA!

El maligno plan de Bowser estaba marchando a la perfección, o casi. Pero comprendía perfectamente que debía ser paciente para que la joven princesa acatara sus deseos. Sin embargo Peach estaba triste y aterrada por tener que vivir el resto de su vida con el monstruo que la ha atacado y acosado desde que tenía memoria. Pero, ¿Tenia otra alternativa? Claro que no, era el único modo para evitar que aquella "bestia" dañara a sus seres queridos. Ahora era una prisionera para toda la eternidad.